Cómo un análisis de materiales podría transformar la sustentabilidad en la salmonicultura

Daniela Guerraty.

Daniela Guerraty, estudiante de la Universidad Adolfo Ibáñez, planteó que pequeñas mejoras en materiales pueden generar grandes impactos en la eficiencia, el bienestar animal y la reducción de residuos.

La salmonicultura chilena convive con desafíos críticos como la generación de desechos, el escape de peces y la contaminación por microplásticos. En ese escenario, una propuesta técnica y colaborativa desde la academia está dando qué hablar.

Daniela Guerraty, estudiante de Ingeniería Civil Mecánica e Ingeniería Civil Industrial en la Universidad Adolfo Ibáñez, presentó en AquaSur Tech una investigación que busca, desde el análisis de materiales, aportar a una industria más consciente. “El análisis de materiales no es sólo una herramienta técnica, sino un puente hacia una acuicultura más eficiente, responsable y sostenible”.

Durante su presentación, Guerraty fue clara en contextualizar el enfoque de su investigación: “Sabemos que la industria acuícola, al igual que otros sectores productivos, enfrenta múltiples desafíos. Contaminación por desechos, escape de peces, uso de múltiples antibióticos y generación de microplásticos. Sin embargo, lo realmente importante es enfocarnos en encontrar maneras eficientes de abordarlos para así avanzar hacia un modelo más sostenible. Lo que quiere decir: producir sin dañar al medio ambiente, asegurando el bienestar social y el uso responsable de los recursos naturales”.

Según la estudiante, la investigación surgió de un problema real planteado por un exalumno de la universidad que trabaja en la industria salmonicultora. “Todo partió en noviembre de 2023. Recibimos el llamado de un exalumno que nos planteó una problemática que enfrentaba una empresa del rubro. A raíz de eso, tuve la oportunidad de viajar a Punta Arenas para compartir un poco más con esa empresa. Después de un mes y medio, logramos analizar sus principales necesidades y desafíos, y a partir de eso iniciamos un proyecto de investigación”.

El objetivo fue claro desde el inicio: analizar tuberías de HDPE, utilizadas en los sistemas de alimentación, para entender su comportamiento y aportar a una toma de decisiones más informada. “Lo que buscamos fue generar un protocolo de caracterización de tuberías de polietileno de alta densidad, o HDPE. Todo comenzó porque estas tuberías, idealmente, deberían tener la mayor vida útil posible. Y es aquí donde el análisis de materiales se volvió nuestra herramienta fundamental”.

Con apoyo de la universidad, el equipo asistió a AquaSur 2024 y luego volvió a los laboratorios a trabajar intensamente. “Recopilamos 14 tipos de tuberías distintas. De cada una obtuvimos muestras y secciones. Hicimos análisis físicos, midiendo espesor, dureza interna y externa, y luego realizamos ensayos de resistencia a la abrasión. Estos resultados nos permitieron presentarnos en el Congreso Internacional de Materiales, CONAMET”, explicó Daniela.

Los resultados fueron reveladores. La tubería número 14 mostró el mejor rendimiento, y ese hallazgo no fue trivial. “Las propiedades más importantes para esta aplicación son rugosidad media interna, dureza interna y porcentaje de pérdida de masa o resistencia a la abrasión. Y esta tubería número 14 tiene menor rugosidad interna, mayor dureza interna y menor porcentaje de pérdida de masa. Es decir, genera menos microplásticos y tiene una mayor durabilidad”.

Además, el equipo de investigación logró establecer relaciones entre propiedades. “Encontramos una relación entre dureza interna y resistencia a la abrasión. A menor porcentaje de pérdida de masa, mayor es la dureza interna. Y eso es bastante relevante para la aplicación en sistemas de alimentación”, señaló Guerraty, destacando que este tipo de datos permite a las empresas tomar decisiones más precisas en la elección de materiales.

Vinculación

Uno de los puntos que Guerraty quiso enfatizar fue la agilidad del trabajo académico cuando se vincula directamente con la industria. “Desde que pisamos el terreno hasta que entregamos los últimos resultados fueron aproximadamente cuatro meses. Y hoy podemos desarrollar esta metodología en un menor tiempo y con mayor precisión. Con esto, rompo el paradigma de que la academia es más lenta. Puede haber problemas, sí, pero a cambio ofrecemos un enfoque profundo y multidisciplinario”.

A juicio de la alumna de la UAI, el impacto del trabajo no se limita a las tuberías. “Nosotros partimos con esto, pero nuestra intención es seguir avanzando. ¿Solamente tuberías? No. Estamos recién entrando a la industria y queremos llegar a más. Acero, polímeros, o incluso sistemas. La formación y transformación de sistemas también es una gran opción”.

“El propósito general del protocolo fue establecer las propiedades mínimas que se requieren para poder utilizar tuberías en los sistemas de alimentación sin generar desechos. Estamos súper abiertos a medir cada una de las tuberías del mercado. Si se acercan a nosotros, felices, para así poder decirles si cumplen o no con las perspectivas para su aplicación”, expuso Guerraty, haciendo un llamado a la industria a acercarse a la academia para evaluar sus propios materiales.

Su presentación concluyó con una invitación a repensar el rol de la ciencia en la industria acuícola. “Pequeñas mejoras en los materiales generan grandes impactos: reducción de residuos, bienestar animal, eficiencia operativa. Por eso los invito a construir juntos un futuro donde la ciencia, la tecnología y la conciencia ambiental se integren para desarrollar un sector más sostenible y consciente. Nosotros tenemos laboratorios, tenemos conocimiento, y sobre todo tenemos ganas de colaborar”, precisó Daniela.